Identificar los diferentes tipos de cerraduras antiguas es el primer paso para decidir si un herraje histórico debe ser restaurado o sustituido por una opción más moderna.
Estos mecanismos, que dominaron la seguridad durante siglos, basan su eficacia en el tamaño físico de sus componentes y en la complejidad de sus guardas internas, a diferencia de los sistemas milimétricos actuales. Si tienes una propiedad con puertas originales, es probable que te encuentres con piezas de hierro forjado o latón que requieren un trato especializado para no comprometer la estética del conjunto.
La mayoría de estos sistemas operan mediante llaves de paletón o de esqueleto, donde la llave debe esquivar obstáculos metálicos dentro de la caja para poder mover el pestillo. Aunque visualmente son imponentes, muchos de estos modelos presentan vulnerabilidades críticas frente a las técnicas de manipulación contemporáneas. Por ello, si buscas mantener la estética clásica pero necesitas protección real, la instalación de cerraduras de alta seguridad con sistemas anti bumping y anti ganzúa representa la solución ideal para hibridar lo antiguo con lo invulnerable.
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ToggleQué define a una cerradura antigua y cómo se clasifica
Una cerradura se considera antigua no solo por su fecha de fabricación, sino por su arquitectura mecánica. A diferencia de los cilindros modernos, estas unidades suelen ser de «caja» o sobreponer, lo que significa que el cuerpo principal es visible en el interior de la puerta. Suelen estar fabricadas en materiales como hierro fundido, acero forjado a mano o latón macizo, y sus llaves destacan por ser significativamente más grandes que las que usamos hoy en día.
La clasificación principal se divide según su método de instalación y su mecanismo interno. Podemos encontrar desde modelos de embutir rústicos hasta pestillos de granero con perno de resorte. En edificios históricos, es común ver cerraduras de gran tamaño que cubren gran parte de la anchura del travesaño de la puerta, conocidas como cerraduras de arcón o de granero, que ofrecían una resistencia física considerable debido a su grosor, aunque su combinación interna fuera relativamente sencilla.
Tipos de cerraduras antiguas según su mecanismo
Cerraduras de forja y hierro rústico

Este es quizá el modelo más primitivo y duradero que se puede encontrar en casonas rurales y puertas de iglesias o castillos. Están hechas a mano por herreros y cada una suele ser una pieza única. El mecanismo es simple: una llave pesada gira y desplaza un cerrojo de hierro macizo. Su valor es hoy principalmente decorativo y patrimonial.
Cerraduras de mortaja clásicas

A finales del siglo XVIII y durante el XIX, se popularizaron las cerraduras de mortaja, que se encastran dentro de la madera de la puerta. Estas suelen incluir un pomo de latón y una bocallave ornamental. Son el tipo de cierre más común en viviendas antiguas de la ciudad. Si el mecanismo interno se ha desgastado, es vital contar con un servicio integral de cerrajería para cualquier urgencia que pueda surgir al intentar accionar una llave que se ha quedado bloqueada por el óxido.
Cerraduras de borjas de época

Aunque las asociamos con puertas acorazadas del siglo pasado, su origen es mucho más antiguo. Utilizan una serie de placas metálicas (borjas) que deben ser levantadas a la altura exacta por la llave para liberar el giro. Son estéticamente muy similares a las llaves de los antiguos castillos ingleses o cárceles, con vástagos largos y barbas complejas.
Cómo abrir y mantener estos mecanismos históricos
El paso del tiempo es el mayor enemigo de los metales. Si te enfrentas a una cerradura antigua que no gira, nunca fuerces la llave, ya que el metal fatigado puede partirse y dejar el vástago dentro del mecanismo, complicando mucho su extracción. El primer paso siempre debe ser la lubricación seca con grafito; evita los aceites líquidos que puedan apelmazar el polvo acumulado durante décadas.
En casos donde la llave se ha perdido o el mecanismo está inservible, existen métodos de apertura por resbalón o técnicas de ganzuado específicas para paletón. No obstante, si el objetivo es recuperar la funcionalidad total de la entrada sin perder el estilo, lo más recomendable es proceder al cambio de cerraduras de madera antiguas por bombines modernos de perfil europeo que permiten mantener la manilla y el escudo original pero ocultando un corazón de máxima seguridad en su interior.
Historia y evolución de la cerrajería de época

La historia de la cerradura es una carrera de armamentos entre fabricantes y ladrones. Desde los primeros modelos de madera en el antiguo Egipto hasta las complejas cerraduras de Pennsylvania del siglo XVIII, el objetivo siempre ha sido el mismo: impedir el desplazamiento del pestillo. Los romanos perfeccionaron el uso de metales y crearon las primeras llaves pequeñas que podían llevarse en los dedos como anillos.
Durante el Renacimiento, los tipos de cerraduras antiguas se convirtieron en obras de arte. Los cerrajeros eran considerados artistas que decoraban las cajas de los mecanismos con grabados, relieves y formas caprichosas. Sin embargo, no fue hasta la Revolución Industrial cuando la precisión permitió que las cerraduras fueran realmente difíciles de manipular, dando paso a los sistemas de pines que conocemos hoy.
Usos actuales y sugerencias de instalación
Hoy en día, estas piezas se utilizan principalmente en proyectos de restauración o en decoración vintage. Si decides instalar una cerradura antigua en una puerta de madera recuperada, asegúrate de que la madera esté sana. Los ataques de xilófagos (como la carcoma) pueden debilitar el punto de anclaje de la cerradura, haciendo que, por muy fuerte que sea el hierro, la puerta ceda con facilidad.
Para quienes desean el aspecto antiguo pero la comodidad moderna, existen reproducciones que imitan la estética rústica pero utilizan mecanismos internos de seguridad actual. Es la solución preferida para hoteles con encanto o viviendas en cascos históricos donde la normativa estética es muy estricta.
Precauciones importantes
Manipular tipos de cerraduras antiguas conlleva riesgos mecánicos y estructurales que debes considerar antes de cualquier intervención.
- Riesgo de rotura de llaves: Las llaves originales de época suelen ser de hierro colado, un material quebradizo. Aplica presión de forma gradual y nunca uses herramientas para aumentar el brazo de palanca al girar.
- Contenido de plomo: Algunos acabados o pinturas en herrajes muy antiguos pueden contener trazas de plomo. Si vas a lijar o pulir una pieza antigua, hazlo en un área ventilada y con protección adecuada.
- Ajuste de la madera: La madera antigua se dilata y contrae con la humedad. Si la cerradura no encaja bien, es probable que la puerta se haya descolgado o hinchado. Antes de forzar el cierre, verifica que el pestillo esté alineado con el cerradero.
- Señales de alerta: Si escuchas crujidos metálicos o la llave tiene «holgura» excesiva, el muelle interno está a punto de romperse. Consulta con un profesional antes de que la puerta se bloquee definitivamente.
Preguntas frecuentes
Debes fijarte en si la cerradura está sobrepuesta con madera o embutida. Las llaves grandes de vástago redondo suelen indicar cerraduras de borjas o de paletón rústico.
Sí, pero no en ferreterías convencionales. Requiere un cerrajero artesano que pueda limar una llave en bruto a partir del mecanismo original de la cerradura.
En general, no. Aunque son robustas físicamente, carecen de sistemas contra el bumping, el ganzuado avanzado o los extractores de cilindros modernos.
Es una llave diseñada para abrir múltiples cerraduras de un mismo fabricante. Tiene la pala recortada al mínimo para evitar las guardas internas de la caja.
Existen cerraduras inteligentes invisibles que se instalan por el interior y que pueden convivir perfectamente con el herraje antiguo, manteniendo la fachada intacta.
Lo ideal es usar baños de vinagre de limpieza o productos desoxidantes no corrosivos, seguido de un cepillado suave con cerdas de latón y un sellado con cera natural.
Esto suele ser un fallo común en los modelos de sobreponer donde el cuadradillo o el seguidor de la llave se ha desgastado de forma asimétrica por el uso.
Su valor depende de su estado de funcionamiento, si conservan su llave original y la complejidad de su forja. Son piezas muy buscadas en el mercado de antigüedades.
No directamente. Lo que se hace habitualmente es vaciar la caja antigua e instalar un mecanismo moderno en su interior para que parezca antiguo por fuera.
Se cree que las cerraduras de madera de Nínive, que datan de hace unos 4.000 años, son las precursoras directas de los sistemas de seguridad mecánica.
Funciona mediante una pieza metálica que retrocede al accionar la manilla o la llave y vuelve a su posición original gracias a un muelle interno, manteniendo la puerta cerrada sin echar la llave.
En estos modelos, si la llave está puesta por dentro, suele ser imposible introducir otra por fuera, lo que puede causar un bloqueo total en caso de emergencia médica.




